Aunque a estas alturas uno ya cree que ha visto todo lo que España puede dar de sí en cuanto a maltrato animal,
siempre habrá alguien capaz de sorprendernos con una nueva variante. Y es que, la fantasía de los maltratadores de animales no tiene límites: Desde hace unos días una ola de indignación inunda el país: se trata de los caballos mostrencos, animales asilvestrados que habitan en los montes de Galicia. A pesar de que diferentes organizaciones animalistas y naturalistas gallegas siguen denunciando este caso de maltrato animal ante los correspondientes órganos gubernamentales, habiendo, incluso, llevado el caso al Parlamento Europeo, entre burocrácia y leyes, está resultando imposible acercar a un consenso a los diferentes órganos competentes implicados en el asunto. Para que los caballos no se puedan alejar del terreno del propietario se les fija cepos, llamados pexas, en una o ambas patas delanteras. Estos enormes trozos de madera enganchados a las patas, pueden llegar a tener hasta un metro de largo. Con estos cepos, los caballos, están desprovistos de su mayor defensa: la capacidad de correr velozmente para poder darse a la fuga en momentos de peligro. Así mismo, están expuestos a un estrés increíblemente alto consecuencia de la dificultad de movimiento. En consecuencia, los animales tienen grandes dificultades a la hora de caminar. Tampoco pueden trotar ni galopar. Los cepos que están sujetos en sus patas chocan contra las otras, causándoles, de esta manera, graves heridas que terminan infectándose. En numerosas ocasiones, se han visto caballos exhaustos resultado de las dificultades para andar. En otras muchas ocasiones se les ha visto tumbados en medio de las carreteras que atraviesan su territiorio aturdidos por el dolor, poniendo, de esta manera, no sólo su propia vida en peligro, sino también la de los conductores de los coches que circulan por la vía. Aparte de todo esto, los caballos, imposibilitados por las enormes „pexas“ se convierten en víctimas de depredadores que aprovechan su imposibilidad de huir para atacarles. Muchos caballos murieron de manera terrible, víctimas de las llamas, ya que, a causa de estas pesadas trancas, no podían huir del fuego. Hasta ahora nadie ha tomado cartas en este asunto, a pesar de las muchas denuncias realizadas. A pesar de que hay menos posibilidad de que los animales sufran heridas, limitar a los caballos mediante cuerdas atatadas a las dos patas delanteras o atar una pata delantera y trasera, técnica frecuentemente usada en caballos, burros, ovejas y cabras, esto no es ninguna alternativa, pues disminuye su capacidad de movimiento. De hecho, ya existen regiones en los que los caballos viven en grandes territorios envallados. Sin embargo, para muchos propietarios, esta manera de mantenerlos controlados, resulta demasiado costosa, ya que los caballos están destinados al consumo y no les saldría rentable. Uno de los problemas mas importantes es la falta de obligación de marcar al ganado equino, siendo imposible encontrar a los propietarios no pudiendo, entonces, proceder contra ellos en caso de maltrato. de ganado equino a través de un microchip pero sólo encuentran silencio por parte de las administraciones. http://www.lavozdegalicia.es/sociedad/2008/04/24/0003_6760460.htm ¿Hasta cuando tendrán que sufrir los caballos de los montes gallegos? El siguiente reportaje fue emitido hace poco por una cadena española: El artículo acompañado de un video es del año 2007: ya estaban entonces los caballos en el punto de mira de la sociedad española, intentando, incluso, buscar soluciones pero, aún así, a día de hoy, sigue sin haber cambiado nada. Las cosas de palacio van, y eso si van, despacio, yendo, en este caso, demasiado lentas para los caballos maltratados en los montes de Galicia. Caroline Waggershauser, PACMA
Esta práctica medieval fue descubierta debido a la oleada de incendios forestales ocurridos en Galicia en Agosto de 2006.
Cada vez son más numerosas y poderosas las voces de asociaciones animalistas que piden una ley que ordene el marcaje
http://www.20minutos.es/noticia/236092/2/





